Hay lugares a los que uno regresa sin darse cuenta de que, en realidad, nunca ha conseguido marcharse de ellos. En Heridas abiertas, Guillian Flynn construye precisamente uno de esos lugares: un pequeño pueblo aparentemente tranquilo, pero atravesado por secretos, recuerdos y relaciones familiares que resultan mucho más inquietantes de lo que parecen a simple vista.
La novela sigue a Camille Preaker, una periodista que se ve obligada a regresar a su pueblo natal para cubrir el asesinato de una persona y la desaparición de otra. Volver significa enfrentarse no solo a una investigación que cada vez se vuelve más perturbadora, sino también a una casa, una madre y una hermana de las que alguna vez intentó alejarse. Mientras Camille busca respuestas sobre lo que ocurre en el pueblo, comienza a enfrentarse con aquello que dejó atrás.
Desde un inicio, la premisa era interesante. Una investigación de un crimen el cual resulta interesante por sí sola, añadiendo la historia una familia marcada por silencios, tensiones y heridas que parecen no haber cicatrizado. Desde las primeras páginas inicia con algo inquietante, una sensación que detrás de la aparente tranquilidad del pueblo hay algo que no termina de encajar. A medida que avanzaba la novela, esas primeras impresiones se van desvaneciendo conforme avanza. Lo que al principio se sentía una historia cargada de misterio y tensión fue perdiendo fuerza. El ritmo comenzó a sentirse irregular, en varios momentos.
También está el momento en que el lector ya no sabe exactamente qué sentir por los personajes. Y es en donde te preguntas: ¿A quién debería tratar de comprender? ¿ A quién debería darle el beneficio de la duda? ¿Hay acaso alguien en esa familia que valga la pena? Desde la madre, la hermana, el esposo de la mamá, Camille… Cada uno tiene algo que provoca rechazo, incomodidad o incluso frustración, lo cual es algo que podría tomarse como bueno, unos personajes bien construidos pero lamentablemente no. Y entre más conocemos sus relaciones, más difícil resulta encontrar un personaje con el que sentirse cómodo.
Al final la premisa tenía todos los elementos para mantenerme intrigada, pero conforme avanzaba la historia, esa expectativa fue perdiendo fuerza. Aún así, creo que es una novela que puede funcionar muy bien para quienes disfrutan del suspenso psicológico, los thrillers oscuros, los misterios y las historias centradas en familias disfuncionales, especialmente cuando los personajes están lejos de ser agradables o fáciles de comprender. Si este tipo de premisas es lo que buscas en una lectura, probablemente Heridas abiertas sea una buena opción. Pero si, como yo, esperamos que el misterio mantenga un ritmo constante y que la historia vaya creciendo en intensidad, quizá esta no sea la lectura indicada.
