Un día las máquinas nos van a sustituir también en el deporte. En el fútbol tal vez ya no haya un Van Persie, un Rooney o un Cech y haya en su lugar un FXSO910 y cada año una versión más actualizada. Serán eventos inigualables, en los que el show estará a la orden del día. Saltos gigantescos, tiros de potencia enorme, todo será como una partida de ajedrez pero con mucha más acción visible para el ojo mundano. Algo que todos entiendan, que todo mirarán. Será inevitable que un show así será más vistoso.
Y los grandes clubes se aliarán con las creadoras de estas máquinas para ir progresando en el desarrollo del balompié, hasta que se dificulte observar un partido con los sentidos y tendremos que usar instrumentos para poder disfrutar ese nuevo deporte. Por lo que se puede visualizar, el balompié cambiará para entonces.
Es probable que haya una resistencia, puesto que los jugadores no querrán competir con algo que puede molerle las piernas. Evidentemente. Es probable que continúen en otra liga. Una propia. Así tendremos la liga humana y la liga robótica de fútbol.
Existen muchos caminos que la humanidad puede tomar en este punto.
Un camino es que la tecnología no sea compartida, de tal forma que los modelos de jugadores robóticos, jueces, y demás artilugios, no estarán al alcance de la pobliación general. De tal forma que una vez que se desarrolle otro modelo más eficiente, los modelos anteriores serán devueltos a las fábricas que los produjeron.
Esto muy acorde a la actualidad, en que el maiz transgénico y las máquinas que elaboran máquinas no están alcance de todos, sino de las grandes compañías nada más. Nosotros solo podemos sembrar y obtener el fruto, pero esos frutos no dan semillas. Y las máquinas a las que tenemos accceso, generan productos o facilitan servicios, pero no pueden generar más máquinas.
El otro camino probable es que para entonces, las versiones más antiguas de estos jugadores robóticos podrán adquirirse en equipos de ligas menos llamativas y poder adquisitivo. Entonces comenzará una sustitución general, hasta que finalmente lleguen al fútbol llanero, la llamada talacha y entonces sí, ya no habrá manera de hacer deporte ni unificar las almas con él.
Quizás entonces el fútbol ya no tenga sentido, pero es probable que para entonces ya nada, o casi nada, lo tenga.
