Poemas de Jesús Marín

XVII

 

Santa cerveza de mis ardores.

Bendito sea tu sacrificio.

Bendita seas recorriéndome las arterias.

Bésanos por amor y no por piedad.

Llévate mi hígado, ¡alabada seas!

Borrachera: danos vida eterna

De la cruda: líbranos.

De la conciencia: dispénsanos.

Del remordimiento: aléjanos.

Con pisto: súrtenos.

De olvido: jódenos.

Embrutece esta alma pecadora.

Llévate mis recuerdos.

Embrutece este cuerpo en decadencia

Bendita seas.

Bendito sea tu santo nombre.

Ven hermano

únete a la peda.

Ven Hermano

no te arrepientas de nada.

Chupemos hasta reventar

cerveza hasta cagar sangre.

Caguama sagrada: alúmbrame.

Six: ofréceme la gloria.

Veinticuatro: aumenta la sed en mí.

Cartón de media: disipa las tinieblas.

Barril: reviéntame.

Oh Victoria: ruega por nosotros.

Carta Blanca bendita: no nos abandones.

Santa Indio: ampáranos.

Coronita: ten piedad.

Noche Buena: creemos en ti.

Bohemia: socórrenos.

Pacífico: pacifícanos

Dos Equis ámbar: suplica por nuestra jodidez.

Sol bendita: ilumínanos.

Santa libación de nuestras desgracias:

Ruega por nosotros.

Eterna borrachera del olvido:

Ruega por nosotros.

Divina beberecua del socorro:

Ruega por nosotros.

Bendita embriaguez de nuestros miedos

ruega por nosotros.

Glorioso olvido etílico

ruega por nosotros.

¡Bendita seas cerveza de cada salvación!

 

* Rezar todos los días con tres caguamas de martirio

***

 

X

 

Los feos nos partimos la madre

los bonitos no lo  necesitan.

No tienen que esforzarse

ni mentir a las mujeres

ni joderse el orgullo.

Los feos sueñan en blanco y negro.

Los feos nos quedamos solos,

estamos acostumbrados.

Los bonitos se quedan con recuerdos hermosos

nosotros con las cáscaras de mango.

Cierto,

los feos somos buenos perros

pero, ¡carajo!, de vez en cuando

queremos carne de la fina.

También merecemos nuestro culo de cielo.

Los feos somos mayoría

y a veces soñamos ser bonitos.

Uno no puede escapar de su fealdad.

Seguiremos siendo feos

por más billetes que uno suelte

por más espejos que rompamos.

El único consuelo  es que con el tiempo

hasta los bonitos se vuelven feos.