Poema de Teresa Avedoy

Bitácora de nubes

 

para po

I

Las nubes no por la blancura, por la sombra

que proyectan en el suelo de una ciudad tan angustiada.

 

II

Las nubes remolcadas por los vientos dominantes tienen un blindaje frágil

que puede ser devorado por dominios terrestres. Aquí bajo

la nube es más que un árbol sin raíces, frondosa no de silencios,

de sonidos de Ak-47, de un olor intenso

no a humedad, ni a rocío, que el viento arrastra

desde quién sabe dónde.

 

Las nubes aquí son más sombra que luz.

 

 

III

Las nubes también dejan cicatrices, aunque nadie lo note.

 

Su sombra tiene un filo de navaja, corta el suelo y divide las colonias,

cercena a parientes de la misma flora y fauna

a la mitad

a los tres cuartos.

 

 

IV

Una nube no es una provincia esbozada,

como cuando llegué en aquel verano a guanajuato

queriendo fincar por ahí un destino.

 

 

V

al luis

¿No oyes ladrar las nubes?

 

VI

También el sueño flota, a veces,

desdobla mi altura su pesadillas.

 

 

VII

Las nubes

bien podrían ser Los nubes.

El nubes.

 

 

VIII

Lo efímero de la tiza gigante

contra la azul pizarra.

 

 

IX

Al oeste de una nube, puede ser;

en la comisura, en el pliegue emocional;

en el seno izquierdo de una nube.

 

 

X

Porque nube tiene más que ver con geografía.

 

XI

Una nube es escritura cuneiforme

para ojos entrenados.

 

XII

Aquí viene una nube de 90 años

que baja sin remilgos

el mandado del taxi.

 

 

XIII

Una nube jamás acabará en la indigencia poética.

 

 

XIV

Acabo de decir lluvia y mi labio

fue la banqueta

que ahogó el abalance de una gota.

 

XV

Hoy he visto una nube que era estatua del aire;

pero no de esas vacías que interrogan a las plazas del futuro.

 

 

XVI

En Tijuana se realizaron dos secuestros

mientras mirábamos tú y yo hacia arriba

y la luna brillaba 52% .