Poema de Rodolfo Novelo Ovando

Convicción del arrebato

 

Vengo a ti convencido de nada.

¿Son necesarias la soberbia

y las espinas cuando el presentir

me envuelve y vuelve

como visita equívoca?

 

Yo acechaba tus pasos de siempre,

pero alguien

estremeció

a mi  debate,

a mi credo,

a mi condena,

y desistí en la lucha.

 

Por la ventana arrojo ya mis versos

y se atardecen las palabras

al observar tu huida.

 

Es inconclusa seducción

la sal vertida sobre el pecho del verano,

pero mañana

vendrá la rebelión de algún desierto

a desnudar mis armas

con sus preguntas boca a rostro.

 

Hoy enfrento

la sumisión del arrebato por saberme

prisionero de mi sed,

y el agua solo sirve

para encubrir las olas de otra madrugada,

mientras mi sangre escurre

sobre la castidad del tiempo.

 

Tu sombra roe la tormenta,

plagada en la pared vigía de otros mares.