Poema de Ricardo González Castillo

Guardo mi cara bajo llave

 

Guardo mi cara

en una cajita de madera

bajo llave,

en el cajón del tocador.

 

Y sí, la gente se espanta

cuando me mira por la calle

creen que he sufrido un accidente

o que soy un monstruo.

No comprenden que un hombre,

por voluntad propia,

decidiera arrancarse la cara.

 

Los músculos de mi rostro

me duelen

si estoy al aire libre

pero lo soporto,

todo por mantener mi cara a salvo.

 

En los días calurosos

la meto al refrigerador

para conservarla en buen estado.

Trato de asearla,

mantenerla limpia y sin polvo.

Y a la cajita le he colocado un espejo

para que mi cara pueda observarse.

 

No entiendo cómo los demás

pueden vivir con su cara pegada a ellos.

La malgastan, la ensucian, la estropean,

la reducen a un accesorio más del cuerpo,

con cada gesto la arrugan y hacen vieja,

la llenan de polvo y telarañas.

 

He decidido conservar mi cara,

no gastarla con cualquiera,

para que en ese preciso momento

en el que coincidamos

sea perfecta para ti.

Quiero que la encuentres

bella, ilustre, inmaculada.