Se habían llenado de agua
mis caderas
pulmones álveos
mi frente y mis dedos
y es hoy sólo tu fuego el que
revela mis páramos de tierra
hectáreas suaves.
Emergen mis colinas bajo tus manos.
Desierto ardiente
tu aliento
que vuelve nube mi llanto.

Se habían llenado de agua
mis caderas
pulmones álveos
mi frente y mis dedos
y es hoy sólo tu fuego el que
revela mis páramos de tierra
hectáreas suaves.
Emergen mis colinas bajo tus manos.
Desierto ardiente
tu aliento
que vuelve nube mi llanto.