Poema de Arman Tleyotl Carrillo

Para A.

Amo mis sueños

porque en mis sueños vuelo.

En mis sueños me muevo de un lugar a otro en instantes.

De un tiempo a otro en instantes,

de pronto 

soy otra vez niño.

Niño o joven

viajo a lugares conocidos 

y también a lugares desconocidos. 

Me encuentro con familiares y amigos

y con otras personas conocidas

y también desconocidas.

Algunos familiares que ya murieron

en mis sueños siguen vivos y sanos.

Suceden cosas que, por aquí en la vigilia,

serían imposibles. Suceden maravillas.


Pero principalmente amo mis sueños

porque constantemente apareces en ellos.

En la vigilia he visto tus blanquísimas manos,

he admirado tus uñas —adornadas o no—

y me has permitido tocar tus manos.

En la vigilia

he visto la parte de tu blanquísimo abdomen

que permitió el hueco

del overol que usabas sin camisa, pero

en mis sueños he besado tus manos

cada uno de tus dedos

he besado tu abdomen.

He visto tus pies desnudos y los he besado.

Amo la vigilia porque, aunque no te beso,

veo tu rostro

nos miramos

conversamos 

—de los libros que vamos leyendo,

y de biología y más—

y admiro otra vez tus manos blanquísimas.

Amo la vigilia porque,

aunque no te veo todos los días

sino tan solo uno de la semana, 

cuando te veo 

despierto

en el más grato de mis sueños.

Salir de la versión móvil