Miedo es una novela corta, unas veinte mil palabras, las mismas que tiene 2222 o 4444 o 7777, las mismas que tiene El vampiro virgen o Neel Ram, las mismas que tiene Quince mil o A solas con Nastunye o Lo inasible o La ciudad sitiada, las mismas que tiene Nueve semanas (justas-justitas).
«Nada en ella, ni el ardor de la sangre, apaciguado por una feliz vida conyugal, ni la necesidad tan común en las mujeres de buscar satisfacción para sus intereses espirituales, la había impulsado a buscarse un amante, era absolutamente feliz al lado de su esposo, un hombre acaudalado, superior a ella en el plano intelectual, con dos hijos, sin ninguna preocupación, satisfecha de poder disfrutar de una vida acomodada, plenamente burguesa, apacible y sin sobresaltos».
Sí, las obras arriba mencionadas las escribió el que escribe, y sí, Nueve semanas tiene veintiocho mil, pero para el caso es lo mismo, todas son novelas cortas, intensas y, de alguna manera, frenéticas.
«El escalofrío que experimentaba al pensar en la aventura no se podía comparar con el tibio bienestar de su plácida vida, la atraía el juego, aceptar un nuevo desafío, una idea que tensaba maravillosamente sus nervios y hacía saltar chispas en su sangre».
Hoy día están de moda las novelas largas, hoy día está de moda no leer nada o leer mucho, corren tiempos de extremos, uy, qué corta, qué miedo, a ver si va a faltar algo, a ver si no me lo van a explicar todo bien explicadito.
«La dureza de su figura la asustaba pero, al mismo tiempo, la determinación que revelaba escondía una curiosa belleza, que esa tarde pudo apreciar por primera vez. De repente, se dio cuenta de que le gustaba mirarle y que al hacerlo sentía placer y orgullo».
Miedo tiene densidad. Miedo tiene ritmo. Miedo tiene un nosequé onírico que se sale de las páginas.Miedo es atmósfera, estremecimientos, ansiedades y arrepentimientos, temores y silencios.
«Los primeros en advertir este cambio fueron sus hijos, especialmente el muchacho mayor, que en su inocencia manifestaba abiertamente su asombro al ver a mamá en casa tantos días seguidos, mientras que los sirvientes se limitaban a murmurar y a hacer toda clase de conjeturas con la institutriz».
No suelo leer traducciones porque los textos siempre pierden al ser traducidos. En este párrafo, por ejemplo, sobraría «muchacho» incluso aunque los hermanos fueran del mismo sexo, que no lo son. «Especialmente el mayor». Esa sería la traducción correcta. A no ser que el error provenga del texto original.
«Al llegar a casa se quedó atrás para permitir que ella subiera las escaleras delante de él. Al no tenerlo a su lado, sus pasos se volvieron vacilantes. Se quedó parada y tuvo que agarrase al pasamanos para no caer. Entonces, él la sujetó por el brazo. El contacto con su marido le produjo un extraño estremecimiento y se apresuró a subir los últimos escalones tan rápido como pudo».
Una novela enorme en su cortedad.
Miedo es una de esas obras indispensables.
Stefan Zweig nos ha dejado una herencia colosal.
