Va vestido como Shakkan
pace la hierba como las gacelas.
Gilgamesh
Es inapropiado afirmar que la civilización mesopotámica ha desaparecido, sin detenerse a observar sus fuentes principales desde las leyendas de creación hasta el poema célebre sha nagba inmuru. (La Epopeya del Gilgamesh). El legado cultural que ha dejado no solo ha trascendido en todo el Oriente Antiguo. Su importancia histórica ha impartido una especie de palimpsesto que busca desde su origen las particularidades de los afectos y a su vez la inclinación de la vida hacia la muerte.
Su riqueza lingüística y religiosa permite revivir a sus dioses cuando los historiadores, investigadores, escritores o curiosos por seguir descubriendo lo oculto del tiempo antiguo, hayan en tablillas, papiros o manuscritos el universo de hombres semidioses que buscan con urgencia la inmortalidad, pero para obtenerla hay que enfrentarse a otros dioses que también hacen parte de su creación.
Georges Roux, traza una multiplicidad de narraciones que se ciñen a la cosmogonía popular donde el encantamiento de la creación, entra a dinámicas de reconocimiento y valor cultural a través de la simbología de sus herederos.
Había cosmogonías populares muy simplificadas como la que figura al comienzo de un encantamiento contra el <<gusano>> responsable de los dolores de muelas: Anu había creado el cielo, el cielo había creado la tierra, y la tierra los ríos, los ríos los canales, los canales el lodazal y el lodazal el gusano. (Roux, 1987, p. 109).
Otra leyenda, más seria, ya que forma parte de un ritual, indica que Anu había creado al cielo y Ea (Enki), el apsú, su morada. (Roux, 1987, p. 109).
Una tercera narración, proveniente de Sippar y de época muy tardía, muestra al dios Marduk construyendo una balsa en la superficie de las aguas y recubriéndola de polvo para formar la tierra, de la misma forma en la que los habitantes del Iraq actual construyen las islas artificiales sobre las que construyen a veces sus chozas de caña. (Roux, 1978, p. 109).
Al analizar las tres narraciones se va esclareciendo el entramado del origen de la creación. Ya que la parábola adquiere un rumbo donde los astros, las aguas y los seres se van caracterizando con palabras, objetos, dioses y lugares que permiten a la leyenda abrir yacimientos aferrados a su tradición.
Roux trae de las creencias fundacionales de los mesopotámicos, la actualidad de los habitantes que hacen de su leyenda escrita, una construcción tangible en donde su entorno no solo se construye con acciones al contrario están marcados por la leyenda o los mitos de la creación.
Partiendo de estas tres narraciones la historia trae otra hipótesis al afirmar que aún no se ha encontrado ningún mito sumerio que hable de la creación del cosmos. Pero también narrada por la historia surge un texto del sumerólogo S. N. Kramer que construye para sustentar que existe alguna aproximación de las muchas leyendas que hablan de la creación.
<<enuma elish la nabu shamamu…
Cuando en lo alto el cielo no había sido todavía nombrado,
Cuando en lo bajo la Tierra todavía no tenía nombre,
(Y) la engendradora Tiamat, que los dará a luz a todos,
Todos ellos mezclaban sus aguas en uno solo,
Cuando los pastos no estaban aglomerados ni eran visibles los canales,
Mientras no habían aparecido los dioses,
Y ninguno tenía un nombre ni estaba provisto de un destino,
Los dioses fueron creados de su seno…>> (Roux, 1978, p. 111).
Por tal razón Tiamat engendra no solo dioses, también espacios cuyos orígenes aún no se encuentran nombrados. Es decir anuncia desde otra connotación la génesis de la historia. Pero también es importante resaltar que la historia se ha escrito con sangre que vierte de la guerra. Marduk desde la mitología habla por sus hechos sobre otra versión de la creación cuando asesina a Tiamat. Lo maravilloso del poema es la descripción y la elección que hace Marduk para llevar a cabo su contienda. Elige el arco, el rayo, la red, los vientos y los huracanes. Su armadura se encuentra forjada por temibles tempestades de terror y muerte.
Arroja su red sobre ella, y como abre la boca para gritar, precipita los vientos en sus entrañas, y luego atraviesa su corazón con una flecha y le rompe el cráneo con su maza. Inmediatamente el ejército de monstruos se retira y su jefe Kingu es capturado. Marduk parte entonces el cadáver de Tiamat <<como un pez seco>>, una de sus mitades tapizará el cielo y la otra sostendrá la tierra. Y he aquí como se creó el mundo tal y como se nos presenta. (Roux, 1978, p. 112).
No obstante estas creencias son registros que el hombre va heredando de sus antepasados. La cercanía con La Epopeya de Gilgamesh es notoria porque buscan la inmortalidad. Sin buscar ninguna pretensión la escritura en las tablillas ha hecho que el mundo antiguo vuelva a resurgir de las cenizas, cuando sus héroes o barbaros retornan para hacer de la historia una memoria viva.
La Epopeya de Gilgamesh constituye un largo poema épico en doce tablillas, redactado en acadio en la primera mitad del segundo milenio, como lo afirma Georges Roux. Es importante tener presente la raíz histórica del poema ya que su contenido se encuentra hilado a partir del contexto geográfico y a su vez divino.
(I) Aquel que vio todo hasta los confines de la tierra, que todas las cosas experimentó, consideró todo. […] juntamente […], […] de sabiduría, que todas las cosas.[..]. (5) Lo oculto vio, desveló lo velado. Informó antes del Diluvio, llevó a cabo un largo viaje, cansado y derrengado. Todo su afán grabó en una estela de piedra. De la terraplenada Uruk el muro construyó, Del reverenciado Eannal, el santuario puro. (Gilgamesh, 1987, p. 4).
La semejanza del poema conforma varios componentes, donde se puede establecer una conexión desde su origen (la génesis), la experimentación de lo creado sin descuidar su tiempo histórico. Por tal razón es indiscutible decir que la civilización mesopotámica se encuentra por completo desaparecida. Hay que tener en cuenta que nuestra generación es una composición de muchas herencias y tradiciones del mundo y que sus mitos o leyendas hasta La Epopeya de Gilgamesh son una de ellas.
Otro aspecto relevante es la trascendencia que ha tenido la tradición oral de los mesopotámicos con relación a la construcción cuneiforme del texto tatuado en la piedra. Es decir, la historia nunca se encuentra alejada con los hechos narrativos al contrario están unidos para construir desde la literatura y la historia una arquitectura que se muestra hacia los estudios en una pieza de museo, que evidencia a la civilización de Mesopotamia para seguir viva y cada vez más fortalecida por su legado universal.
Gilgamesh, rey de la antiquísima ciudad sumeria de Uruk, narra sus gestas y afanosa y dolorosa búsqueda por encontrar la misteriosa inmortalidad. Hay una relación de ecos transversales con las leyendas de la creación que en el poema históricamente hablando se va consolidando hasta formar el crisol de las doce tablillas de lapislázuli para mostrar a la humanidad la peregrinación que hace la historia sin alejarse de la abastecida magia que lleva la literatura junto a esos semidioses que van errantes por los recovemos que traza la leyenda.
Franco D´ Angostino hace referencia del sueño que duró más de dos mil años para el hombre mesopotámico.
Se trata del poema épico más antiguo que haya concebido la humanidad; es más antiguo que la Ilíada o la Odisea, más antiguo que el Mahabharata indio: es la suma cultural, ideológica y poética del hombre mesopotámico, elaborada en el transcurso de tres mil años de historia. Antes de que la cultura occidental pudiese volver apropiarse de esta extraordinaria obra de arte habrían de pasar más de dos mil años de absoluto olvido. (D´ angostino, 2007, p. 13).
Más que un antecedente histórico el poema épico lleva la grafía sumeria de un universo mítico, cuya representación se inserta en el concepto pictográfico.
- Existe un <<objeto>> visible en la realidad;
- Existe un <<sonido>>, el <<nombre>> con el cual yo lo identifico;
- Realizo un <<dibujo>> del <<objeto>> a fin de representarlo visualmente;
- Atribuyo al <<dibujo>> el <<sonido>> a partir del <<nombre>> con el que el <<objeto>> es identificado en mi lengua.
De esta manera pasó el poema de la realidad al aspecto fonético. Cuya riqueza lingüística y grafica atraviesa los caminos de la literatura entre los yacimientos de una historia inclinada hacia el legado cultural de posteriores civilizaciones o etnias que emergen con el ruido que trae los tiempos épicos.
Se podría concluir que La epopeya de Gilgamesh es el peregrinaje de un desciframiento errante para la sabiduría de los hombres como también lo fue posteriormente Virgilio cuando Dante se dirigió a él en el purgatorio. (Purg., XXII, 67-69): <<Hiciste como aquél que va de noche /que lleva la luz detrás, y no le aprovecha / pero que tras él hace sabias las personas>>. (Alighieri, 1997, p.43).
BIBLIOGRAFÍA
Roux, Georges. (1987). Mesopotamia Historia Política, Económica y Cultural. Madrid: Ediciones Akal, S.A.
Anónimo, (2007). La Epopeya del Gilgamesh. Santiago de Chile: Lom Ediciones.
Bottero, Jean. (2004). Mesopotamia: La escritura, la razón y los dioses. Madrid: Ediciones Cátedra.
Izquierdo, Miguel. (1995). Civilizaciones Perdidas. Madrid: Ediciones Folio, S. A.
D´ agostino Franco. (2007). Gilgamesh o la conquista de la inmortalidad. Madrid: Editorial Trotta.
Bartra, Agustí. (1999). ¿Para qué sirve la poesía? México: Siglo veintiuno editores.
