Traducción «Una gota» (Dino Buzzati. Italia, 1949) por Flor Lizeth Zacarías Moreno

Una gota de agua sube por los peldaños de la escalera. ¿La oyes? Acostado en la cama en la oscuridad, escucho su camino arcano. ¿Cómo lo hace? ¿A brinquitos? Tic, tic, se escucha intermitentemente. Luego la gota se detiene y pienso que quizás por todo el resto de la noche ya no sepa de ella. Pero no, sube. De peldaño en peldaño continúa subiendo, a diferencia de las otras gotas que caen perpendicularmente, de acuerdo con la ley de la gravedad, y finalmente hacen un pequeño chasquido bien conocido en todo el mundo. Ésta no: sube lentamente a lo largo del ojo de la escalera letra E del interminable pedestal.  No fuimos nosotros, adultos refinados y sensatos, quienes la señalaron sino una sirvienta del primer piso, una pequeña criatura escuálida e ignorante. Se dio cuenta una noche, ya tarde, cuando todos ya se habían ido a dormir. Después de un rato no pudo contenerse, se levantó de la cama y corrió a despertar a la señora.

 

«Señora», susurró, «¡señora!».

«¿Qué pasa?» dijo la señora, volviendo en sí. «¿Qué pasa?».

“¡Hay una gota, señora, una gota que sube las escaleras!».

«¿Qué dices?», preguntó la señora pasmada.

«¡Una gota que sube los escalones!», repitió la criada que estaba a punto de llorar.

 

“Cálmate” impreca la señora «¿estás loca? ¡Regrésate a la cama, Marsch! Bebiste demasiado, te descubrí, sinvergüenza. ¡Desde hace un tiempo todas las mañanas falta vino en la botella! Sucia horrible, si crees…”.Pero la muchachita se había escapado y ya estaba envuelta otra vez entre las sábanas. «Quién sabe qué le habrá pasado por su mente a esa estúpida» pensaba luego la patrona, en silencio, después de haber perdido el sueño. Y escuchando involuntariamente la noche que dominaba el mundo, ella también escuchó el ruido extraño. Una gota subía las escaleras positivamente. Celosa de su condición, por un momento la señora pensó en salir a ver. Pero, ¿qué podría haber encontrado a la miserable luz de las lámparas oscurecidas, los barrotes de la barandilla? ¿Cómo rastrear una gota en el medio de la noche, con ese frío, a lo largo de las rampas tenebrosas? En los días siguientes, de familia a familia, la voz se extendió lentamente y ahora todos lo saben en la casa, aunque prefieren no hablar de ello, como si fuese algo tonto de lo que tal vez deberían avergonzarse. Ahora muchos oídos permanecen tensos, en la oscuridad, cuando cae la noche para oprimir a la humanidad. Y hay quienes piensan una cosa y quienes piensan otra. Algunas noches la gota calla; pero otras veces, durante largas horas no hace más que moverse, sube, sube, pareciera que no se detendrá más. Los corazones se agitan en cuanto el paso suave parece tocar el umbral. Qué bueno, no se detuvo. Óyela cómo se aleja, tic, tic, encaminándose hacia arriba. Estoy seguro que los inquilinos del entresuelo piensan que ya están a salvo. La gota –según ellos- ya ha pasado frente a su puerta, y no tendrá más oportunidad de molestarlos; otros, como yo que estamos en el sexto piso, sí que tienen motivos para inquietarse, los del entrepiso ya no más. Pero, ¿quién les dice que en las próximas noches la gota reanudará el recorrido desde el punto donde llegó la última vez, o mejor dicho, no volverá a empezar iniciando el viaje desde los primeros escalones, siempre húmedos y oscuros de abundante basura? No, ni siquiera ellos pueden mantenerse seguros.Por la mañana, al salir de casa, se observa cuidadosamente la escalera por si acaso quedó rastro. Nada, como era previsible, ni siquiera la menor huella. El resto de la mañana, ¿quién se toma en serio esta historia? En el sol de la mañana, el hombre es fuerte, es un león, incluso si unas horas antes se estremecía. ¿O será que los del entrepiso tienen razón? Nosotros, los demás, que no oíamos nada antes y nos manteníamos exentos, desde hace algunas noches también empezamos a escuchar algo. La gota todavía está muy lejos, es verdad. A nosotros sólo nos llega un ligerísimo tic-tac, un eco débil a través de las paredes. Sin embargo, es una señal de que está subiendo y acercándose cada vez más. Incluso dormir en una habitación interior, lejos de la escalera, no sirve de nada. Es mejor escuchar el ruido, en lugar de pasar las noches en la duda de si ahí está o no. Aquellos que viven en esas habitaciones protegidas a veces no pueden resistir, deslizándose silenciosamente por los pasillos y parándose en la antesala congelados de terror, detrás de la puerta, aguantándose la respiración, escuchando. Si la escuchan, ya no se atreven a alejarse, esclavos de temor indescifrable. Peor aún si todo está tranquilo; en este caso, ¿cómo excluir la posibilidad que, en cuanto regresen a acostarse, no comience el ruido?Qué vida tan extraña entonces. Y no poder ni quejarse, ni intentar remedios, ni encontrar una explicación que desentumezca los ánimos. Y ni siquiera poder persuadir a los otros de las otras casas, que no saben de esto. Pero, ¿qué será entonces esta gota -preguntan con exasperante buena fe- tal vez un ratón? ¿Un animalito que sale de las bodegas? No, en serio. ¿Y entonces -insisten- será una alegoría? ¿Podríamos decir que simboliza la muerte? ¿O algún peligro? ¿O los años que pasan? En absoluto, señores: es solo una gota, una gota que sólo sube las escaleras. ¿O sutilmente se quieren representar sueños y quimeras? ¿Las tierras soñadas y distantes donde se presume la felicidad? ¿Algo poético, en resumen? No, absolutamente no. ¿O los lugares más lejanos aún, en el borde del mundo, a los que nunca llegaremos? Pero no, les digo, no es una broma, no hay un doble significado, desgraciadamente se trata sólo de una gota de agua, por lo que se supone, que por la noche sube las escaleras. Tic-tic, misteriosamente, de peldaño en peldaño. Y por lo tanto tenemos miedo.

 

 

Traducción de italiano a español del cuento Una goccia del autor italiano Dino Buzzati dentro del compendio Paura alla scala (1949), realizada por Flor Lizeth Zacarías Moreno.

 

 

Semblanza:

Flor Lizeth Zacarías Moreno, mi pseudónimo es «Losh». Soy maestra de idiomas (inglés e italiano) en la Unversidad Autónoma de Aguascalientes y en el Centro Regional de Educación Normal de Aguascalientes (CRENA); particularmente me gusta hacer traducciones literarias, en este caso les envío mi propuesta. Se trata de un cuento del escritor italiano Dino Buzzati que se llama Una goccia (Una gota), incluído dentro del compendio Paura alle scale, 1949 (Miedo a las escaleras, 1949).