¿Si nos matan?

#Simematan dirán que fue mi culpa, que yo caminaba sola por una vereda oscura [y desde el fondo del abismo gritaré en un ahogo eterno, que me dirigía a mi trabajo, que soy inocente]. Dirán que llevaba un vestuario provocativo, que olía a alcohol [y será porque ellos me desnudaron hasta quedar vacía de mí]; dirán que, por mi tatuaje, se devela la calidad de la nula moral [alegaré que lo hice por amor, por defensa de mis ideales]… e incluso se atreverán a criticar “era poeta, ganó enemistades” [y no tendré manera de rebatirlo, aduciré desde mis adentros que mi voz era la de ellas, que nos han matado a todas]. Dirán que fue mi culpa y Tú lo creerás.

 

¿Importa que fuera en el interior de una universidad? Sí, porque con ello ofendieron nuestro nivel de conocimiento, con pretextos imberbes sobre las razones de su muerte. ¿Importa que fuera ahorcada con el cable de un teléfono público? Sí, porque así han tratado de apagar el grito de tantas, en un país de miseria. ¿Importa que se volviera trending topic en las redes sociales? Sí, porque debemos demostrar que no estamos hundidos en la ausencia, que aún tenemos la fuerza necesaria para exigir justicia. ¿Importa que ahora el nombre de Lesvy en el buscador del internet nos lleve directamente a noticias sobre su muerte? Sí, porque importa ella, importa que sea una víctima, importa tanto como la madre y su hija de 14 años violadas en la carretera México-Puebla, como el niño de dos años asesinado a sangre fría, como la mujer sin identificación encontrada en un lote baldío cada día, como la periodista asesinada en Chihuahua, como la alerta por feminicidio que no termina de ser lanzada, como el joven liquidado en un intento de asalto, como importa también ese hombre amordazado en este momento, ése que con la mirada clama por su vida, pero del que aún no sabemos, porque la justicia tarda en cobrarse, porque en M. todos los días son una página en blanco que ha de ser llenada con la sección de policiacas, porque no nos ha llegado el día de entender que, lejos de criticar al feminismo y a todas las manifestaciones sociales, debemos entender que el egoísmo es nuestro peor vicio.

Por eso hoy soy Tú, soy Tú: Lesvy Berlín. Soy Tú: Miroslava Breach. Soy Tú: a quien borraron su apellido para proteger su recuerdo.

Si tenían que venir los muros pintados, los gritos, el aprovechamiento de lo mediático, para que todos nos enterásemos de la violencia: entonces que venga. Que vengan las modas, si ellas nos van a llevar a revelarnos lo oculto; que vengan siempre que sea necesario para sacarnos de este letargo de la cotidianidad, siempre que sea necesario que seamos voz colectiva para quien merece ser escuchado.

¿Cuánto falta para que logres verte en el espejo de esa página?

“—No —dijo por fin—. Es lo único que no pueden hacer. Pueden obligarte a decir cualquier cosa, lo que sea, pero no obligarte a que lo creas. No se pueden meter en tu cabeza. —No —respondió él un poco más esperanzado—, no; tienes razón. No se pueden meter en tu cabeza. Si seguimos sintiendo que vale la pena seguir siendo humanos, incluso aunque no sirva de nada, les habremos derrotado” George Orwell.