Pasos para ser feliz en la era de las malas noticias

Foto de Cristina Arreola Márquez

 

Y decían que a los primeros hombres

su dios los hizo, los forjó de ceniza.

Esto lo atribuían a Quetzalcóatl,

cuyo signo es 7-Viento,

él los hizo, él los inventó.

[“Los cinco Soles”, Teotlahtolli]

 

  1. Acaricie a su mascota. Si es un gato: mejor. Si tiene la posibilidad de acariciar a más de uno, siéntase el más afortunado. Si no tiene mascota, acuda a sus vecinos: nunca falta una colonia sin los ladridos de un perro que rompen la tranquilidad nocturna.
  2. Haga maletas. Así es: no se puede adquirir completa felicidad si uno se retrae en el mismo espacio húmedo donde se descargan las angustias diarias.
  3. Si es posible viaje a un lugar rodeado de naturaleza, lo más incivilizado que le sea posible.
  4. Ámese. Ame. Déjese amar. Qué importa si dicen que el amor no existe. Qué importa si en realidad no existe: crea en él.
  5. Observe la caída del sol sobre las montañas. Fíjese en cada mínimo detalle que le sea posible. Note cómo cada nueva hora las sombras de los árboles revelan nuevos paisajes.
  6. Respire el aire limpio, tan limpio que hace replegar los miedos a la distancia.
  7. Escuche el viento a través de las ramas de un árbol. Embriáguese de ello.
  8. Permita que la lluvia le moje. Camine bajo ella.
  9. Admire el arcoíris cual niño. Separe en el aire sus colores y quédese ahí hasta que desaparezca.
  10. Vaya a hospedarse en las cabañas de “Las Trancas” en Pinal de Amoles, Querétaro. No hay mejor lugar para estar distante de televisión, internet, bullicio, estrés.
  11. Ya que está ahí, vuelva a apreciar los cambios de luz natural en las montañas que le rodean. Que la sierra queretana sea su único confidente.
  12. Cuando sea de noche: observe la nada en una oscuridad interminable. Permítase el suspenso.
  13. Después que el viento se lleve las nubes y la lluvia, asómese por la ventana y vea la inmensa luz de los astros derramada sobre el campo. Permítase la paz.
  14. Despierte de madrugada y vea cómo el tiempo se ha detenido. Haga el amor.
  15. Grite.
  16. Cuando haya clareado, descubra la belleza que traen los primeros rayos de sol y vuelva a tatuar en sus recuerdos ese esplendor.
  17. No pierda detalle del paisaje.
  18. Camine kilómetros hasta que crea no poder más. Llegue al “Puente de Dios” y báñese en él.
  19. Respire la brisa de las cascadas. Toque la suavidad de las rocas. Toque lo áspero también.
  20. Contemple la cascada “El Chuveje”.
  21. Bañe su mirada en los estanques.
  22. Permítase olvidar su celular.
  23. Permítase desprenderse de esos lentes que olvidó en algún lugar.
  24. Deje libre la pulsera y el anillo también.
  25. Sienta la oportunidad de sudar hasta el cansancio y de cubrirse el frío hasta con unos brazos, después.
  26. Cuando nade: permita la histeria de un par de segundos extra bajo el agua. Luego llénese de aire y vuelva a nadar.
  27. Pero cuando sea el momento de retornar a la civilización y enfrentarse con la realidad: tómese su tiempo. Que en su ausencia no se detuvo el tiempo, las malas noticias llegarán en estampida y le recordarán que M. no sólo es tranquilidad.
  28. Y si le es necesario un respiro de todo ello: vuelva al recuerdo, hasta que venga una siguiente oportunidad de escape.

Cascada «El Chuveje»

*

Puente de Dios

 

Fotografías por Cristina Arreola Márquez.