LAKY

Nos ha dejado LAKY. No desvelaré su primer nombre. Siempre fue LAKY, así, con mayúsculas, y en Facebook, Margarita Gautier. No se nos ha ido por la edad, no ha muerto de vieja, como suele decirse. La verdad es que ni siquiera ha muerto.

Quizá morirá cuando todos los que la queremos hayamos muerto también, pero mientras vivamos, ella seguirá aquí, y seguro que su nombre seguirá sonando, sí, «seguirá» es la palabra que la define, LAKY, sin ninguna duda, seguirá.

Me organizó un montón de conjuntas. «Eres la Jefa —le decía yo—, no sé qué haríamos sin ti». Eso le decía, y hace nada se confirmó, no pudo organizar y ni siquiera participar en la conjunta de 7777 y, aunque no lo dije, el vacío fue enorme. 

A pesar de que nunca nos vimos, éramos buenos amigos, las cartas, incluso las digitales, acercan mucho, más que los encuentros físicos, es tanto lo que uno vierte en ellas, no somos, cara a cara, capaces de contar lo que por escrito contamos.

Recuerdo que LAKY me abrió la puerta de su casa en cuanto toqué. Son cosas que no se olvidan. Ocurrió en 2019, y en estos siete años nos hemos ido leyendo, ella mis libros, yo sus reseñas, el tablero de la literatura ha perdido a su reina.

También era la reina de las lecturas conjuntas, sabía cuándo tenía que ponerse seria, sabía cuándo interesaba ser flexible, sabía crear el ambiente idóneo, sabía cuáles eran las mejores novelas para una conjunta, y sabía dirigir al grupo.

Era además una persona entrañable, daba gusto hablar con ella, todo lo entendía, como si hubiera vivido mil vidas, y claro que las vivió, la literatura era parte importante de su vida y seguro que, más que leer, vivía las vidas de sus protagonistas. 

A lo largo de nuestra existencia nos cruzamos con infinidad de personas, pero solo unas pocas permanecerán siempre con nosotros, las que nos aportaron algo realmente valioso, las que nos abrieron sus puertas sin esperar nada a cambio. 

No puedo terminar esta elegía sin transcribir algunas de sus palabras, «¿Se puede hablar de estilo salvadoriano?», desde que empecé a escribir he estado yendo y viniendo de su blog y la siento viva, «Lo que está claro es que el autor ha sabido encontrar su propia forma de escribir y que ésta es perfectamente distinguible de cualquier otra», cuántos mundos compartimos, querida amiga, y ten por seguro que seguiré volviendo a tu casa para leerte, para resucitarte.

Decía LAKY, a propósito de Neel Ram: «El mejor consejo es dejarse llevar, implicarse en el juego que te plantea y disfrutar al máximo», y lo mismo digo yo de sus textos, hay que seguir entrando en su blog, hay que seguir leyéndola, hay que seguir con ella para que ella pueda seguir con nosotros.

No te olvidaremos, compañera.

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