«La otra cara de la educación por competencias» por Alejandra Ramírez Valencia

Resumen

En el presente artículo expongo una visión diferente y profunda acerca de la frase una educación por competencias, encontrando las diferentes acepciones que tiene cada uno de los términos y cuál puede tener un significado oculto.

Así mismo, hago una correlación de lo que sucede en la actualidad en nuestro país en relación al ámbito de la educación con algunos aspectos psicoanalíticos que nos permitan entender lo que pasa con la educación en México.

De igual manera, planteo interrogantes acerca del ¿cómo se pretende que todos los niños tengan una educación de calidad si sólo se están enfocando en una parte de la sociedad? Considero que es una interrogante que todos deberíamos plantearnos si nuestro objetivo es lograr que México salga adelante en el ámbito de la educación.

 

Abstract

In the present article I expose a different and profound vision regarding the phrase competency-based education, outlining the different meanings that each of these terms may have, one of which may have a hidden understanding.

Furthermore, I make a co-relation of what happens in present times in our country, in connection to the field of education, with some psychoanalytical aspects that will allow us to understand what is happening to education in Mexico.

Accordingly, questions are posed in an attempt to answer: how can we pretend for all children to have a quality education, if only one portion of society is being focused on? I consider this to be an important inquiry that everyone should ask if it is truly our objective for Mexico to thrive in the field of education.

 

Palabras clave: competencia, deseo, educación, represión

Key words: competency, desire, education, repression

 

 

La otra cara de la educación por competencias

The other face of competency-based education

 

 

El futuro del mundo pende del aliento

de los niños que van a la escuela.

(Talmud)

The future of the world hangs on the

breath of the children who go to school

(Talmud)

 

Mi educación fue muy buena

hasta que el colegio me la interrumpió.

(George Bernard Shaw)

My education was quite good,

until it was interrupted by my schooling.

(George Bernard Shaw)

 

 

Es común escuchar que entre las pláticas de las personas, las noticias de los diarios y sobre todo en la televisión, que el enfoque por competencias será el impulso que México necesita para salir adelante en el ámbito de la educación y como personas; que con ello se podrá mejorar la calidad educativa y por consiguiente, se podrán tener mejores competencias para ingresar al mercado laboral y gozar una mejor calidad de vida.

 

Competencias en la educación

 

Hoy en día es común escuchar que la educación que se imparte en las escuelas de educación básica está fundada en un enfoque por competencias, las cuales les permite a los niños desarrollarse plenamente y ser competentes para la vida y así tener mejores oportunidades de trabajo.

¿Pero qué quiere decir ser competentes para la vida? Para la reforma ser competente significa tener la capacidad para aprender, identificar situaciones problemáticas y usar los conocimientos que se tienen para darles solución.

La expresión ser competentes deriva de la palabra competencias, ¿pero qué significado tiene ésta? Dentro de la reforma, el término competencias nos remite a la idea del aprendizaje significativo, donde la noción de competencia tiene múltiples acepciones como la capacidad expresada mediante los conocimientos, las habilidades y las actitudes que se requieren para ejecutar una tarea de manera inteligente, en un entorno real.

Por otro lado, el término competencia se entiende como una disputa o contienda entre dos o más personas, por lo cual podemos preguntar, ¿es que acaso se pretende una rivalidad entre los alumnos por ser el mejor, por conseguir la mejor nota? Todo esto suena como algo sin sentido, una completa locura, y aunque se pudiera decir que para la educación el sentido que se le otorga es el de capacidad y habilidades, sólo basta el mirar lo que hay detrás de esa palabra. Se pretende que el alumno obtenga un buen trabajo a futuro, que tenga la preparación adecuada y necesaria para poder encontrar un mejor puesto, pero ¿qué necesita para obtener ese puesto? Simple, competir contra otras personas que también buscan obtener ese puesto, teniendo en cuenta que es el fin que se busca.

Por otro lado, las personas que realizan estas reformas, son individuos pertenecientes a la clase hegemónica, donde los que se verán beneficiados son ellos mismos, los cuales en variadas ocasiones no tienen absolutamente ningún conocimiento sobre el ámbito de la educación. Pero se dice que una persona con una educación básica, va a tener las capacidades necesarias para resolver los problemas que enfrente todos los días, seguramente ésta tendrá más éxito en su vida que una persona que no tenga esa educación mínima.

Sin embargo, si esa es la finalidad que se busca, ¿por qué no igualar las oportunidades para todos? Es decir, existen demasiadas comunidades rurales que no reciben un apoyo para la educación, la cual es la que se dice se debe impartir y que con ella se logrará que los alumnos sean competentes. Un ejemplo de esto son las comunidades que se encuentran a las afueras de los municipios.

Hay comunidades en las que el aula es sólo un tejaban, donde los niños se sientan y escriben sobre el suelo, o en los mejores casos un cuarto construido con madera y una banca hecha de tablas para que puedan sentarse; ¿cómo se pretende que todos los niños tengan una educación de calidad si sólo se están enfocando en una parte de la sociedad? ¿Cómo motivar a los niños a querer ser competentes en un futuro, si ellos mismos dicen no tener los medios para concluir su educación y menos aspirar a un trabajo que en su comunidad no existe y por lo tanto no tendrá acceso a dicho empleo?

Por otro lado, en la educación siempre se busca el competir, ¿cómo? Al evaluar el nivel educativo de México, por ejemplo el informe PISA, en este se compara el resultado que obtiene nuestro país con el de otros para ver cuál es mejor, un claro ejemplo de competitividad, y lo malo es que se compara con los países más desarrollados del mundo, en donde sí se le invierte a la educación y se busca mejorarla; y al finalmente, México comienza a tratar de implementar las ideas de los demás países para competir contra ellos y así tratar de ganarles y ser mejores.

La educación, siempre ha sido vista en nuestro país como una competencia, se ha sumergido en una represión de su verdadera esencia, donde ésta debe seguir las ideas que otras personas tienen para su beneficio, ocultándolo bajo la frase de que el país y la misma educación se verá beneficiada.

 

El síntoma escolar en la cultura

 

La reforma educativa plantea un enfoque basado en competencias, el cual fue elaborado a partir de la sociedad, del cambio que se quería lograr dentro de ésta y posteriormente éste se iría introduciendo a la familia, para que por último éste pudiera llegar a los estudiantes.

Sin embargo, ésta debió ser enfocada en un primer plano hacia los alumnos, ya que son los principales actores, posteriormente a la familia, a la sociedad y al otro, y en ese aspecto es donde debería haber una flexibilidad o una idea diferente de acuerdo al contexto en que cada uno de los niños se encuentra y los cambios que éste puede sufrir durante el transcurso del tiempo; así como tomar en cuenta la cultura en que se ven inmersos de los alumnos y que la educación pueda ser adecuada a su realidad o que por lo menos se le permita al docente y se le dé carta abierta a poder hacer dichas transformaciones. Pero no es así, como docentes nos vemos inmersos en una represión en la que no se permite tomar ninguna decisión propia, ya que esto alteraría el supuesto objetivo inicial que se buscaba al cumplir e implementar dicho enfoque.

Pero, ¿realmente el enfoque por competencias cubre las necesidades de todos y cada uno de los alumnos de nuestro país?

Llamamos real a eso que es inherente a la estructura; sobre él, construimos la realidad y es por esto que no podemos obviarlo. Es sobre lo que cae un discurso, en este caso, el de la educación sobre la institución educativa.

El real, tratado de esta manera y teniendo en cuenta que antes la enseñanza obligatoria en nuestro país duraba hasta los 14 años, cumplía una función estructurante para el alumno, era una manera de ayudar a poner en marcha el propio deseo, regular ciertos efectos de goce y contribuir a la articulación del propio fantasma.

Se entiende por fantasma a aquella articulación simbólica de una construcción imaginaria que tiene la función de “regular el goce y velar lo real”. Podemos definirlo también como el filtro particular con el que cada sujeto, efecto de un discurso, se las arregla con sus objetos pulsionales. Así, la ley simbólica permitía tanto al alumno como a la estructura escolar un cierto equilibrio en el funcionamiento, donde lo fantasmático de uno y de otra se iba sosteniendo.

Debemos ser conscientes de que al trabajar con una reforma que tiene otros fines no educativos, sólo estamos cumpliendo el deseo del amo, el cual no es más que el deseo del gobierno, toda esa clase hegemónica que se verá favorecida al llevar a cabo lo que ellos nos piden, recordando que la reforma está enfocada a beneficiar a unos cuantos y no a la sociedad en general y mucho menos a la educación.

Si la reforma es elaborada de acuerdo a los deseos de los estudiantes y situadas en el contexto y cultura en que estos se desarrollan, quizás se podrá motivar a los alumnos a estudiar y terminar sus estudios, demostrarles a ellos y a los padres de familia que realmente se puede hacer el cambio mediante la educación y brindándoles apoyo que les permita concluir los estudios, pero ello no se logrará privatizando la educación y permitiendo que sólo unos cuantos tengan acceso a la educación y que puedan terminar sus estudios.

Así que escuchemos atentamente: “Una educación por competencias”, ¿qué es lo que realmente se quiere lograr? ¿Cuál es el fin oculto detrás de esa frase? Cuando realmente se esté listo para aceptar la realidad del país, es quizás cuando se pueda lograr un cambio verdadero, si no es que ya es demasiado tarde para ello y si en ese entonces aún hay algo con lo que se pueda realizar el cambio.

 

 

Referencias:

 

Elgarte, R.J. (2009). Contribuciones del psicoanálisis a la educación. Universidad Nacional del Sur.

            Enciclopedia virtual. (2001). Definiciones del concepto competencias.

Lacan, J. (1953). El seminario. Buenos Aires: Paidós

Lacan, J. (1953). Lo simbólico, lo imaginario y lo real.

Lomnitz, C. (2014). Cooperación y competencias en la educación. La Jornada