Impenetrable (Alix Garin)

Impenetrable es un cómic que trata del vaginismo pero también de las relaciones de pareja. Impenetrable es, además, una obra confesional. Impenetrable es, sobre todo, una historia de superación personal.

«Qué se supone que hay que hacer cuando lo que te venden como lo más placentero del mundo se convierte en lo menos placentero del mundo? ¿Adónde vas? ¿A quién se lo cuentas? ¿Qué haces si el sexo duele?».

Como no se puede concebir Impenetrable sin sus ilustraciones, estaría bien incluir algunas de la misma forma que incluyo fragmentos de texto, pero no va a poder ser por razones que no vienen al caso, de manera que intentaré describir una en el siguiente párrafo y quizás otras más adelante. 

Ilustración grande de la página 31: Alix está sentada, sola, en el metro. Sentada-encogida, las manos entre los muslos, los pies juntos como si tuviera frío, y seguramente lo tiene, aunque sea un frío interior. El suelo está sucio, fiel reflejo de una sociedad sórdida. Tras ella, el sensual anuncio de un suavizante. Frente a ella, una escena erótica que pretende vender un perfume.

Consigue Alix transmitirnos su calvario, y consigue también hacernos reflexionar sobre los problemas de los demás, Impenetrable es testimonio y es cultura y es, sobre todo, una historia de amor.

«¿Y si lo que pasa es que Lucas y yo no somos sexualmente compatibles? ¿Por qué condenarnos a una exclusividad sexual insatisfactoria que acabaría por destruirnos? ¿Debería dejarlo para poder avanzar, explorar mi sexualidad, vivir nuevas experiencias? Me jode tanto tener que hacerme la pregunta solo por todas esas normas que nos impiden vivir como nos plazca…». 

Ilustración a dos páginas (172-173): Azul frío. La noche dentro de casa. La insensible mecánica de un suelo ajedrezado. En un rincón, a la luz de un flexo, él trabaja en su ordenador. En el otro extremo, ella mira su móvil, los pies al borde del sofá. La soledad compartida es quizá la peor de las soledades.

Impenetrable es un cómic extremadamente fluido, hay que hacer esfuerzos para no correr por mucho que la trama te incite a ello, de lo que se trata es de entrar en las ilustraciones, en el texto, «Todos esos sacrificios para poder ser penetrada de nuevo», y el gesto de rabia, «Para asumir mi papel de mujer, como está mandado», y el puño contra el suelo, «A veces me culpaba por ceder a la presión y tomarme tantas molestias por algo que al final no me apetecía nada», y Alix cae como Gulliver ante los liliputienses.

Ilustración central de la página 238: Alix en negro sobre rojo. Su sombra en amarillo sobre rojo. Su infancia en una cama, silueta blanca sobre negro. El gesto es decidido pero cauto. Está a punto de actuar. 

«Ve a buscar a esa niña. Llévatela de ahí. Dale un baño. Lávala cuidadosamente. Vístela. Id juntas adonde queráis». 

Un cómic para todos.

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