Falacias electorales

Una falacia es un error de razonamiento, así lo definen Cohen y Copi en su ya clásica obra “Introducción a la Lógica”. Dichos errores pueden ocurrir por diversos motivos y pueden clasificarse de acuerdo al patrón que muestran. En teoría la Lógica no califica la verdad, sino que se limita a verificar que los razonamientos de las premisas conduzcan correctamente a una conclusión. Aprovechado la temporada electoral, decidí aventurarme en el entorno digital en búsqueda de falacias, aquí dejo una breve selección de las más recurrentes:

 

Nuestro Presidente, un Hombre de Paja

Aunque Enrique Peña Nieto (EPN) no se encuentra en la contienda electoral, es un claro ejemplo de la falacia de Hombre de Paja. Esta falacia aprovecha las debilidades del contendiente para disminuir su autoridad y de paso su argumento. En las redes sociales es recurrente leer o ver referencias de la falta de conocimiento del Presidente. Respecto a ello, por supuesto que se espera que en dicho cargo se encuentre alguien ejemplar, no obstante, los requisitos constitucionales no señalan que se trate de un cargo técnico, como lo es un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; pues aquel es un cargo de elección popular. Nuestro presidente es convertido en un hombre de paja, de poca monta, en especial cuando de pronunciación del idioma inglés se trata.

 

Insulting and unacceptable, otro hombre de Paja

En esa misma falacia e, incluso en el mismo sentido, se encuentra el candidato por el Partido de Acción Nacional, Ricardo Anaya Cortés (RAC), que ha quedado retratado como un individuo que no sabe inglés o cuya pronunciación no es buena.

En ninguno de aquellos se establece como requisitos los relativos al historial académico, como tampoco el conocimiento y práctica de una lengua extranjera. Aunque aparentemente el idioma extranjero constituye un distintivo de la persona culta, parece ser que se enfoca a la figura presidencial hacia un entorno internacional. Pero recordemos que en la carta magna no se hace referencia a ello. Además, el principio de democracia exige que el elegible sepa, ante todo, el idioma predominante de los votantes, que tanto en el caso de EPN como de RAC sería el español.

Cabe mencionar que la falacia de Hombre de Paja se aplica a todos los candidatos por igual, para disminuir la seriedad del discurso de sus oponentes.

 

Ad Verecundiam: Vargas Llosa, autoridad electoral

Ad Verecundiam es otra falacia que ha sido recurrente en estas elecciones. Consiste en recurrir a una autoridad para fortalecer nuestros argumentos. Es cierto que hacerlo es una opción viable e incluso uno de los pilares de la ciencia, el problema radica en invocar a una autoridad equivocada, pues sus credenciales, si bien legítimas, no concuerdan con la materia en la que se refiere. Por ejemplo, en estas elecciones el escritor y ganador del premio nobel, Mario Vargas Llosa, recurrentemente fue utilizado como fuente para criticar a AMLO. Lo cierto es que, aunque ganador de un premio importante, no lo legitima como autoridad en materia política.

Mismo resultado aplica para lo dicho por el astrónomo mexicano Rodolfo Nery Vela que manifestó que AMLO era la mejor opción, agregando que, hay que darle la oportunidad a la “única y tercera opción que nos queda”. En ese sentido, recurrir a Nery Vela como a Vargas llosa, autoridades en sus respectivos rubros (literatura y astronomía, respectivamente) no legitima para argumentar en materia electoral.

 

 

AMLO, víctima y autor de Causa Falsa

Esta falacia se comete cuando se considera que una causa produce un efecto determinado cuando en realidad no es así. Se equivoca quien argumenta así porque la premisa y la conclusión no se vinculan. Ejemplo de ello es suponer que el simple hecho de que AMLO llegue a la presidencia convertirá al país en un desastre.

En esta falacia también entran uno de los argumentos más utilizados por AMLO, que podemos resumir de la siguiente manera: será el ganador porque las encuestas así lo avalan. Lo cual puede no ser cierto, porque la única forma de determinar la victoria es a través del voto de los ciudadanos.

 

 

Chairos: Ad Hominem Circunstancial

Esta es sin duda una de mis favoritas para estudiar, además, tal vez sea la más recurrente. Pero en estas elecciones han tenido un objetivo específico, incluso la creación de un concepto, peyorativo, por supuesto, pero que poco a poco se levanta entre el pueblo: el chairo.

Aunque no podría definirlo, se perfila en múltiples supuestos, el de mayor importancia para ser incluido en estos términos es ser seguidor de AMLO. Suponer que el simple hecho de tener una afiliación política proporciona ciertos estatus y cualidades intelectuales o sociales, no sólo es una conclusión falaz, sino también constituye una discriminación, ya que generalmente se apunta a los seguidores de AMLO como los menos beneficiados económicamente.

Aquí también se encuentran los videos producidos para ridiculizar a AMLO por pertenecer a un grupo de edad avanzada.  Dicha falacia aplica para todos los casos en los cuales la afiliación o preferencia política, suponen características a los individuos. Por lo general se combina con la de Generalización Anticipada.

 

Falacias electorales

La temporada de campañas electorales, en especial las relativas a las elecciones presidenciales se prestan al debate. Sin embargo, las más de las veces, aprovechando la pasión que provocan, se arrojan diversos argumentos que lejos de poseer razón, son producciones del momento que no conducen a una conclusión certera. La mayoría de las ocasiones son ataques directos a los propios candidatos, dejando a un lado la importancia de un argumento bien elaborado. Los medios de comunicación juegan un papel importante en este proceso, pues a veces una falacia puede ser más impactante que un razonamiento correcto y pese a ello (y por ello mismo), las divulgan, ya sea para tener más rating o simplemente por morbo.

La crítica ciudadana puede ser en el sentido de las falacias, su señalamiento y su reprobación. Otra crítica importante se encuentra en las noticias falsas, de las cuales hablaremos después.