Entrevista a Borja F. Caamaño

Los que andamos por la vida con el mal de Montano pegado al pecho, conocemos (o deberíamos conocer) a Borja F. Caamaño, un editor de toda la vida que tiene estilo propio y, además, sigue reinventándose.    

PL Salvador: Estás publicando «libros que remueven conciencias y estómagos» con Bunker Books, una editorial modesta que, sin embargo, cuenta en su catálogo con autores como Philippe Claudel. Supongo que apuestas por la calidad, pero sin perder de vista la cuenta de resultados. ¿Te imaginas vendiendo 50 000 ejemplares o las cifras de cuatro ceros solo están al alcance de las editoriales con más medios?

Borja F. Caamaño: Al menos esa es nuestra intención, ofrecer libros que no dejen indiferentes a quienes los lean y contar con la confianza de Claudel, Monica Drake o Dimitri Verhulst es fabuloso. Luego la labor de scout, buscando nuevos valores, es fundamental porque de repente Jente Posthuma queda finalista en los Booker Prizes y es una suerte que sin duda hemos buscado. Al respecto de las cifras, teniendo el socio adecuado en distribución, y pensamos que al fin tenemos al conductor idóneo esperando mientras atracamos el banco, puede permitirnos alcanzar esos 50 000 con algún título a medio plazo… Otra cosa es alcanzar un cero más, eso sí que es más complejo.

PL Salvador: Bunker Books apuesta, sobre todo, por autores internacionales. ¿Cuesta mucho encontrar libros interesantes? 

Borja F. Caamaño: La verdad es que hay mucho para elegir, pero como tratamos de centrarnos en narrativa contemporánea, realismo sucio sobre todo, en muchas ocasiones hay títulos muy sugerentes y exitosos pero son de género y debemos dejarlos ir. Al final, el catálogo de una editorial es como un vinilo en el que cada título y su lugar, en el caso de libros su lanzamiento, responden a algo y aun habiendo libros que nos pudieran encajar igual no es el momento o hay algo que no te acaba de convencer y lo dejas… un poco como cuando una banda de rock se reúne para montar un álbum, y de los 25 temas deben caerse siete. Quizás para más adelante.

PL Salvador: Siguiendo con lo internacional pero centrándonos en los autores que ya han sido traducidos (y publicados) por editoriales grandes, ¿has notado reserva o desconfianza ante la propuesta de una editorial modesta?

Borja F. Caamaño: Al principio, pero ya hemos demostrado solvencia y buen hacer de modo que las negociaciones son ahora más livianas. Recuerdo que cuando íbamos a firmar el primer título con Claudel nos pidieron mucha información sobre la editorial, distribución, promoción y acerca de por qué nos interesaba esa obra en cuestión. A día de hoy, acabamos de firmar la última novedad de Philippe que sacaremos en primavera y no hubo demasiado que hablar. Pienso que nuestros autores están contentos con el trato recibido.

PL Salvador: Aunque se sigue diciendo que el libro va a más (las cifras cantan), los libreros y algunos editores también cantan, y cantan lo contrario. Tú, que llevas en esto toda la vida, y que ya eras editor cuando lo digital aún no nos había arrebatado parte de nuestro tiempo, ¿qué nos puedes decir de los cambios que ha sufrido el mercado editorial?

Borja F. Caamaño: El mayor problema del sector es la saturación, esos en ocasiones mil lanzamientos en una semana que desbordan a lectores y libreros. A los primeros se les escapan joyas y los segundos se ven obligados a renovar mesa de novedades en ocasiones un par de veces al mes. Empieza a haber ya libreros que se niegan a esto y juegan con el fondo y apenas con las novedades. Esa rotación viene en un 80% de los grandes grupos, tratando de robarse mutuamente visibilidad, que nos barren al resto como daño colateral en su particular campo de batalla que son las mesas de novedades.

PL Salvador: Y por último, ¿tiene un editor tiempo libre para leer? Y si la respuesta es afirmativa, ¿qué lee un editor cuando no lee como editor?

Borja F. Caamaño: Pues no demasiado, es decir, leer como ocio y no como trabajo. En mi caso, de un tiempo para aquí estoy leyendo más no-ficción, quizás porque en el día a día me sumerjo en la ficción por trabajo.

Salir de la versión móvil