Ensayo: «El rizoma de Gilles Deleuze y Félix Guattari» por Juan Lucas

La Pantera Rosa no imita nada, no reproduce nada, pinta el mundo de su color, rosa sobre rosa, ese es su devenir-mundo para devenir imperceptible, asignificante, trazar su ruptura, su propia línea de fuga, llevar hasta el final su función aparalela.

Gilles Deleuze & Félix Guattari

 

El texto que queremos –o trataremos– de abarcar es un prólogo al libro de Mil Mesetas de los franceses Gilles Deleuze y Félix Guattari. Editorial Pre-textos ha tenido la habilidad para poder imprimirlo de forma aparte. Editado en 1977. Pudiéndolo cubrir por varias facetas (como les hubiera gustado a sus creadores), lo haremos en el modo de cómo el rizoma toma a la vida como siempre diferencial en cualquier sentido (y por qué no en cualquier parte del mundo o universo). Pensar rizoma es concebirse en lo diferente, en lo que no está aún creado y en lo que se rechaza volverlo adaptable y grande: un pensamiento, un acto, una acción, una vida, un pestañeo. Aquí somos acometidos y estrellados por toda la marea conceptual, literaria, filosófica, sicológica, y científica de sus autores.

Todo su enjambre de pensamientos es puesto para que al lector no le sea imposible salir lastimado, dañado, espantado, tonificado, y sanado de las maneras que le sean posible: las líneas de fuga; el mapeo en contra del calco; los agenciamientos; el plan de consistencia; los cuerpos sin órganos; la desterritorialización; las máquinas abstractas, etc. Pues es de considerar el de tomar al mundo en su variabilidad para salir reforzados y engrandecidos o empobrecidos, dependiendo de los requerimientos a los cuales apelemos en nuestra existencia. Y de todas las fracciones que pueden ser vertidas a través del rizoma; la parte que quisiera resaltar es aquella que apela a la literatura, pues es donde todo libro se hace activo, afectivo, efectivo, intenso, prodigioso.

La literatura, para los autores del Rizoma, son zonas siempre desconocidas que nunca dejan de activarse, que no presentan re-presentación, sino, más bien hacen conexión con lo que nosotros seamos capaces (¿y si es que podemos ser capaces?) de crear, de re-nacer, de re-toñar, de brotar con todo lo que nos colme en el mundo. Porque no es sólo pensar diferente, sino volverse dispar, combatir desigual, desplazarse discrepantemente por ambientes que incluso para nosotros nos sean desconocidos.

En todo caso las Letras, el Autor, la vida del mismo, la historia del libro, las influencias, los personajes: sus acciones, sus pensamientos de la figura, etc., son las adherencias por las que pasa todo tratamiento desde el Caos trasladándose hacia lo finito. Así cualquier cosa para ellos. Pero son las abundantes (in)consistencias las que provocan el que haya un desborde, un superávit. Porque la vida es más grande que nuestra existencia y jamás debemos hacerla limitada, restringida o constreñida; sino reemprenderla, reiterarla, incidirla de todas las maneras posibles –y no posibles– para que nunca deje de llenarse.

Deleuze y Guattari nos muestran que con Kafka, Proust, Beckett, Whitman, Wolf, etc., se pueden hacer transiciones de existencia descomunales. Pues es luchar (siempre batallar) contra todo aquello que quiera ordenar, distanciar, instituir, establecer parámetros que no sean aptos para la (es decir nuestra) vida. Es cierto, que es un escrito que no es de fácil acceso para el sentido común o el individuo común, pero ellos dirían que no importa eso, en tanto haya algo que los capture del prólogo: una palabra, una hoja, una letra, un pensamiento, una página, una idea, un concepto; habrá sido suficiente para que la intención-pensamiento se re-active de forma diferencial y se haya logrado un cometido. ¿Cuál? El que sea. Porque la magia, el gran secreto, lo inaudito será que se piense distinto, peculiar, opuesto: Otro. Por eso insisto (e incido) que sean capaces de poder viajar por las páginas de este pequeño –en apariencia– prolegómeno tan disconforme como monstruoso.

Deleuze y Guattari en su deseo quisieran que el libro ideal (si se puede usar esta noción) diera diferentes tonalidades, geografías, vastedades, campos minados, aéreas distintas de aprovechamiento, y pareciera que sin proponérselo –o haciéndolo– ellos lo logran. Es la escritura y la literatura para el dueto un peregrinaje, una translación de conversiones, de modificaciones, un anexo con otros artefactos, y cambios de sucesos que nos vuelvan algo más que nosotros mismos. Algo más bello que la sola belleza.

 

 

Semblanza:

Juan Rey Lucas (Alias Dux): Filósofo, ensayista, cuentista, poeta. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (U.N.A.M) campus Ciudad Universitaria.  Incursionado en talleres de lectura autobiográfica en la Casa Universitaria del libro (siendo alumno de la escritora Rosa Nissan). Y en talleres de Escritura Creativa en el Museo del Escritor. También ha trabajado para semanarios de la red (Revista Concepto Arte, Edición veinte y uno, etcétera). Habiendo también fungido como docente de Redacción y Análisis de textos en Centros de Estudios para personas de escasos recursos.