El sentido del balompié III

La vida es como un partido de fútbol: en ocasiones tienes que atreverte a hacer la gambeta, ir por el todo o nada, arriesgarte, ser ese delantero y creativo que busca el gol, la victoria, a toda costa. 

La vida es como un partido de fútbol: la mayoría de las veces tienes que ser el portero y el defensa de tu vida, si cometes un solo error pierdes; se va todo a la basura.

La vida es como un partido de fútbol: cuando te toca opinar de la vida ajena, puedes ser director técnico. Ahí si podemos opinar con toda la libertad, sin preocupaciones, y así como en una partida de ajedrez, cuando se ve lejano del campo de batalla, decir cuanta estrategia y posibilidad se nos ocurra.

La vida puede ser como un partido de fútbol: en el que alcanzamos la gloria eterna, como cuando Maldini levantó su quinta Champions League en la revancha del Milagro de Estambúl. O Zidane con esa bolea espectacular de 2002. ¿Y qué decir de los records de Messi y Cristiano Ronaldo? Ellos dos rescribireron el libro Guinness del balompié. 

La vida puede ser como un partido de fútbol: en el que caemos en el abismo, como cuando Roberto Baggio murió de pie en aquel penal errado en la final de la Copa Mundial de 1994. O un día estás celebrando como Iniesta el gol de campeonato y al otro arrastrándote en la cancha, que es la vida, como Ronaldo Nazario, intentado escapar de su terrible lesión de rodilla. 

La vida puede ser como un partido de fútbol: en el que puedes ser delantero,  creativo, portero o defensa o director técnico. Sí, la vida puede ser como un partido de fútbol en el que por mala suerte o desidia, no eres más que un simple espectador. 

Salir de la versión móvil