‘Ejercicio en la oscuridad’: Poemas que vibran en la página por Elizabeth Lara

Ejercicio en la oscuridad / An Exercise in the Darkness

(Pandora Lobo Estepario Production Press, 2021)

De Xánath Caraza, traducido al inglés por Sandra Kingery

ilustraciones por Tudor Serbanescu

En Ejercicio en la oscuridad / An Exercise in the Darkness, Xánath Caraza nos ha dado poemas que vibran en la página.  La tinta de la escritora, empapada con una palpitante fuerza vital, es apenas contenida por los espacios en blanco que la rodean.  La naturaleza la envuelve, le habla a ésta y habla a través de ella.  El color, la luz y el sonido se enfrentan uno al otro.  El mundo se desplaza entre la oscuridad y la luz, entre los paisajes internos y externos: cielos grises sobre lagos resplandecientes; un dragón azul en la faz de la luna; aves devorando sus miedos.

Cada uno de los 66 poemas en este volumen es dual en naturaleza: primero nos encontramos con un poema en prosa, seguido por un muy breve poema de no más de seis líneas cortas.  En el poema en prosa algunas palabras y frases están resaltadas en negritas; éstas se convierten en el texto del poema corto que sigue.  El poema corto—a veces sólo una palabra—habla al subtexto de la prosa; lo puede cristalizar, complementar o confrontar.  Por ejemplo en el poema, “Se extiende en las manos / It Extends in My Hands”, la poeta dirigió su mirada al amanecer.  Su sueño—“sueño que abrazo en la claridad / a tranquil dream I embrace in the early morning sun”—está desapareciendo y las aves ahora están silentes. Mágicamente, la áurea luz del amanecer fluye en sus manos. Y aun estas cuatro líneas cortas siguen al texto:

Llena

refleja

la noche

a mi alrededor

Esto es misterioso: a pesar de la luz brillante del día que amanece, encontramos a la escritora en la oscuridad; la noche está incrustada en el texto anterior.

El libro está dividido en tres secciones que nacen de tres espacios geográficos en los que la autora ha vivido:  Tierra fértil / Fertile Land (México); Las planicies / The Great Plains (Kansas) y Puntuación aleatoria / Random Punctuation (Vermont).  Al repasar todos los poemas encontramos el enraizamiento de la autora en la naturaleza: cuando Caraza abre una ventana a su proceso creativo, planta sus palabras en la tierra; cuando se siente sola o con el corazón roto, imagina la luna extendiendo una mano o visualiza la pasión del agua al golpear las rocas.

En la primera sección, experimentamos con ella el sonido de la lluvia, las aves que cantan al amanecer, las hojas de plátano que enmarcan su vista.  Desde las palabras que abren su primer poema, “La sinfonía de este bosque me envuelve / The Symphony of this forest engulfs me”, Caraza sumerge al lector en la oscuridad desde donde ella escribe, donde los silencios subyacentes son tan profundos que podemos oír nuestra propia respiración, donde las aves, las ranas, los grillos y peces croan o trinan, cantan o se arremolinan con un acompañamiento salvaje a sus cantos. Los sonidos juntos crean un coro, inclusive las gotas de lluvia son instrumentos musicales.  En “Sonido / Sound”, escribe: “… cada gota se distingue, nos dice el grosor, la rugosidad, la textura de las hojas … / “… every waterdrop is distinguishable, it tells us the thickness, the roughness, the texture of the leaves …”.  El agua de un pozo se transforma en tinta azul y entonces se convierte en un recuerdo de hortensias en un sendero a la montaña.  El agua está por todas partes en esta colección; las aguas sulfurosas en “Ojo de agua / The Natural Spring” es la fuerza vital, su amante: “…Agua hirviente, me derrito en tus brazos. / … boiling water, I melt in your arms.”

Las planicies / The Great Plains, la segunda sección del libro, evoca las voces de los ancestros y el mundo de los sueños.  Aquí en una región donde con frecuencia falta el agua, el agua abunda—lluvia, nieve y niebla; ríos y mares; lágrimas.  Figuras míticas nacen de la tierra: en “Otro lugar / Another Place”, un coro de mujeres surge de “las pulsaciones de barro / the pulsations of mud”.  Caraza escribe de una figura-diosa, cuyo corazón de jade atemoriza a sus amantes, donde sólo el fuego se atreve a besarla, “Se llamaba agua y entre las sílabas de su nombre ululaba el viento / She called herself water, and the wind howled between the syllables of her name”.  La autora frecuentemente reflexiona en el proceso de escritura y la conexión entre escribir y leer.  En “Tornado de recuerdos / Tornado of Memories”, la poeta abre un libro de poemas que despierta sus recuerdos más profundos.  Mientras lee, lo que más le llama la atención son las letras en las páginas; ve lo blanco del papel como una mera manta enredada entre éstas.  En “La pluma / The Quill”, la tinta es una planta cuyas raíces se hunden en el papel.  La pluma de la poeta y el papel son instrumentos que usará para escribir un nuevo paisaje.

Inmediatamente, en cuanto abre la sección III, hay un cambio de luz, estableciendo un paralelismo con la transición de invierno a primavera.  Caraza comienza con una escena de la calle; flores azules están repartidas por todos lados “hasta llenar las calles de minúsculas corolas que ahoguen la tristeza / until the streets are filled with miniscule corollas that drown our sorrow”.  Aún cuando confronta la ineluctabilidad de la muerte (“Por el tiempo / From the Passage of Time”), en el poema que sigue ella responde con su contrapunto: “El río calma los demonios. Su corriente hace fluir la ilusión. / The river calms the demons. Its current makes illusions flow.”  Una y otra vez sus poemas se llaman uno al otro a través de las páginas.  En un poema los árboles de maple “sollozan al perder su translúcida sangre para la humanidad / weep as their translucent blood is drained for humanity”, y en el siguiente, la poeta misma bebe el “agua del árbol del norte / water from the tree of the north”, una experiencia tan erótica que le insite “Fluye en mí, préñame / Flow within me, impregnate me”.  Con el poema “Vetanas de felicidad / Windows of Joy” la escritora ha llegado completamente a la luz. Los poemas están llenos de sonidos y colores, desde el estruendo del trueno hasta el índigo de la noche en el cielo. Todavía el amor permanece elusivo; la llama, aún parece desvanecerse, una vez más, con el sonido de un tren en marcha.  En el poema final, “De invierno a primavera / From Winter to Spring”, Caraza escribe un recordatorio final sobre el poder de las palabras al pedirle a la poesía “… rasga las páginas. Brota del subsuelo de este libro que de la oscuridad nace / “… rend the pages. Sprout from the subsoil of this book that is born of the darkness”.

Mientras la estructura del libro, con un poema en prosa seguido de un poema corto, evoca el haibun y el uso de la repetición de palabras engancha al lector tanto como en la sestina, las formas de Caraza son completamente originales. Una forma para proceder a través del libro es moverse de manera linear, leer cada par de poemas juntos. Y, es posible, por supuesto, leer sólo la prosa.  Sin embargo la autora diseñó los dos elementos de los poemas para ser independientes uno del otro, por lo tanto una lectura de los poemas cortos, compuestos únicamente por las palabras en negritas, ofrece por completo un nuevo texto. 

Si hubiera alguna palabra que resumiera esta colección, sería “misterio”.  Caraza escribe desde dentro del vórtice.  Sus palabras crepitan con electricidad. En cualquier orden que los poemas sean leídos, ya sea que su corazón esté roto o su aliento disuelva el hielo, cuentan una historia cautivadora. Para la poeta, las sílabas, las letras y las palabras están empapadas de la experiencia de vida, no sólo de seres humanos sino de los árboles, las flores, los ríos, el cielo.  El lenguaje de la naturaleza y del cuerpo—el cuerpo de la escritora, en particular—están entre tejidos.  Mientras Caraza ha invitado al lector a acompañarla en su viaje a través de la oscuridad, no ha olvidado el poder de la luz.

Elizabeth Lara